jueves, 4 de noviembre de 2010

Las abejas de bronce Marco Denevi (Argentina, 1922- 1998)


  Desde el principio del tiempo el Zorro vivió de la venta de la miel. Era, aparte de una tradición de familia, una especie de vocación hereditaria. Nadie tenía la maña del Zorro para tratar a las Abejas (cuando las Abejas eran unos animalitos vivos muy irritables) y hacerles rendir al máximo. Esto por un lado.
  Por otro lado el Zorro sabía entenderse con el Oso, gran consumidor de miel y, por lo mismo, su mejor cliente. No resultaba fácil llevarse bien con el Oso. El Oso era un sujeto un poco brutal, un poco salvaje, al que la vida al aire libre, si le proporcionaba una excelente salud, lo volvía de una rudeza de maneras que no todo el mundo estaba dispuesto a tolerarle.
  (Incluso el Zorro, a pesar de su larga práctica, tuvo que sufrir algunas experiencias desagradables en ese sentido. Una vez, por ejemplo, a causa de no sé qué cuestión baladí, el Oso destruyó de un zarpazo la balanza para pesar la miel. El Zorro no se inmutó ni perdió su sonrisa. (Lo enterrarán con la sonrisa puesta, decía de él, desdeñosamente, su tío el Tigre.) Pero le hizo notar al Oso que, conforme a la ley, estaba obligado a indemnizar aquel perjuicio. 
—Naturalmente —se rió el Oso— te indemnizaré. Espera que corro a indemnizarte. No me alcanzan las piernas para correr a indemnizarte.
  Y lanzaba grandes carcajadas y se golpeaba un muslo con la mano. 
—Sí —dijo el Zorro con su voz tranquila—, sí, le aconsejo que se dé prisa, porque las Abejas se impacientan. Fíjese, señor. 
  Y haciendo un ademán teatral, un ademán estudiado, señaló las colmenas. El Oso se fijó e instantáneamente dejó de reír. Porque vio que millares de abejas habían abandonado los panales y con el rostro rojo de cólera, el ceño fruncido y la boca crispada, lo miraban de hito en hito y parecían dispuestas a atacarlo. 
—No aguardan sino mi señal —agregó el Zorro, dulcemente—. Usted sabe, detestan las groserías. 
  El Oso, que a pesar de su fuerza era un fanfarrón, palideció de miedo. 
—Está bien, Zorro —balbuceaba—, repondré la balanza. Pero por favor, dígales que no me miren así, ordéneles que vuelvan a sus colmenas. 
—¿Oyen, queriditas? —dijo el Zorro melifluamente, dirigiéndose a las Abejas—. El señor Oso nos promete traernos otra balanza. 
  Las Abejas zumbaron a coro. El Zorro las escuchó con expresión respetuosa. De tanto en tanto asentía con la cabeza y murmuraba: 
—Sí, sí, conforme. Ah, se comprende. ¿Quién lo duda? Se lo trasmitiré. 
  El Oso no cabía en su vasto pellejo. 
—Qué es lo que están hablando, Zorro. Me tienes sobre ascuas. 
  El Zorro lo miró fijo. 
—Dicen que la balanza deberá ser flamante. 
—Claro está, flamante. Y ahora, que se vuelvan. 
—Niquelada. 
—De acuerdo, niquelada. 
—Fabricación extranjera. 
—¿También eso? 
—Preferentemente Suiza. 
—Ah, no, es demasiado. Me extorsionan. 
—Repítalo, señor Oso. Más alto. No lo han oído. 
—Digo y sostengo que… Está bien, está bien. Trataré de complacerlas. Pero ordénales de una buena vez que regresen a sus panales. Me ponen nervioso tantas caras de abeja juntas, mirándome. 
  El Zorro hizo un ademán raro, como un ilusionista, y las Abejas, después de lanzar al Oso una última mirada amonestadora, desaparecieron dentro de las colmenas. El Oso se alejó, un tanto mohíno y con la vaga sensación de que lo habían engañado. Pero al día siguiente reapareció trayendo entre sus brazos una balanza flamante, niquelada, con una chapita de bronce donde se leía: Made in Switzerland.) 
  Lo dicho: el Zorro sabía manejar a las Abejas y sabía manejar al Oso. Pero ¿a quién no sabía manejar ese zorro del Zorro? 
  Hasta que un día se inventaron las abejas artificiales. 
  Sí. Insectos de bronce, dirigidos electrónicamente, a control remoto (como decían los prospectos ilustrativos), podían hacer el mismo trabajo que las Abejas vivas. Pero con enormes ventajas. No se fatigaban, no se extraviaban, no quedaban atrapadas en las redes de las arañas, no eran devoradas por los Pájaros; no se alimentaban, a su vez, de miel, como las Abejas naturales (miel que en la contabilidad y en el alma del Zorro figuraba con grandes cifras rojas); no había, entre ellas, ni reinas, ni zánganos; todas iguales, todas obreras, todas dóciles, obedientes, fuertes, activas, de vida ilimitada, resultaban, en cualquier sentido que se considerase la cuestión, infinitamente superiores a las Abejas vivas. 
  El Zorro enseguida vio el negocio, y no dudó. Mató todos sus enjambres, demolió las colmenas de cera, con sus ahorros compró mil abejas de bronce y su correspondiente colmenar también de bronce, mandó instalar el tablero de control, aprendió a manejarlo, y una mañana los animales presenciaron, atónitos, cómo las abejas de bronce atravesaban por primera vez el espacio. 
  El Zorro no se había equivocado. Sin levantarse siquiera de su asiento, movía una palanquita, y una nube de abejas salía rugiendo hacia el norte, movía otra palanquita, y otro grupo de abejas disparaba hacia el sur, un nuevo movimiento de palanca, y un tercer enjambre se lanzaba en dirección al este, et sic de ceteris. Los insectos de bronce volaban raudamente, a velocidades nunca vistas, con una especie de zumbido amortiguado que era como el eco de otro zumbido; se precipitaban como una flecha sobre los cálices, sorbían rápidamente el néctar, volvían a levantar vuelo, regresaban a la colmena, se incrustaban cada una en su alvéolo, hacían unas rápidas contorsiones, unos ruiditos secos, trie, trac, cruc, y a los pocos instantes destilaban la miel, una miel pura, limpia, dorada, incontaminada, aséptica; y ya estaban en condiciones de recomenzar. Ninguna distracción, ninguna fatiga, ningún capricho, ninguna cólera. Y así las veinticuatro horas del día. El Zorro se frotaba las manos. 
  La primera vez que el Oso probó la nueva miel puso los ojos en blanco, hizo chasquear la lengua y, no atreviéndose a opinar, le preguntó a su mujer: 
—Vaya, ¿qué te parece? 
—No sé —dijo ella—. Le siento gusto a metal. 
—Sí, yo también. 
  Pero sus hijos protestaron a coro: 
—Papá, mamá, qué disparate. Si se ve a la legua que esta miel es muy superior. Superior en todo sentido. ¿Cómo pueden preferir aquella otra, elaborada por unos bichos tan sucios? En cambio ésta es más limpia, más higiénica, más moderna y, en una palabra, más miel. 
  El Oso y la Osa no encontraron razones con qué rebatir a sus hijos y permanecieron callados. Pero cuando estuvieron solos insistieron: 
—Qué quieres, sigo prefiriendo la de antes. Tenía un sabor… 
—Sí, yo también. Hay que convenir, eso sí, en que la de ahora viene pasterizada. Pero aquel sabor… 
—Ah, aquel sabor… 
  Tampoco se atrevieron a decirlo a nadie, porque, en el fondo, se sentían orgullosos de servirse en un establecimiento donde trabajaba esa octava maravilla de las abejas de bronce. 
—Cuando pienso que, bien mirado, las abejas de bronce fueron inventadas exclusivamente para nosotros… —decía la mujer del Oso. El Oso no añadía palabra y aparentaba indiferencia, pero por dentro estaba tan ufano como su mujer. 
  De modo que por nada del mundo hubieran dejado de comprar comer la miel destilada por las abejas artificiales. Y menos todavía cuando notaron que los demás anímales también acudían a la tienda del Zorro a adquirir miel, no porque les gustase la miel, sino a causa de las abejas de bronce y para alardear de modernos. 
  Y, con todo esto, las ganancias del Zorro crecían como un incendio en el bosque. Tuvo que tomar a su servicio un ayudante y eligió, después de meditarlo mucho, al Cuervo, sobre todo porque le aseguró que aborrecía la miel. Las mil abejas fueron pronto cinco mil; las cinco mil, diez mil. Se comenzó a hablar de las riquezas del Zorro como de una fortuna fabulosa. El Zorro se sonreía y se frotaba las manos. 
  Y entretanto los enjambres iban, venían, salían, entraban. Los animales apenas podían seguir con la vista aquellas ráfagas de puntos dorados que cruzaban sobre sus cabezas. Las únicas que, en lugar de admirarse, pusieron el grito en el cielo, fueron las arañas, esas analfabetas. Sucedía que las abejas de bronce atravesaban las telarañas y las hacían pedazos. 
—¿Qué es esto? ¿El fin del mundo? —chillaron las damnificadas la primera vez que ocurrió la cosa. 
  Pero como alguien les explicó luego de qué se trataba, amenazaron al Zorro con iniciarle pleito por daños y perjuicios. ¡Qué estupidez! Como decía la mujer del Oso: 
—Es la eterna lucha entre la luz y la sombra, entre el bien y el mal, entre la civilización y la barbarie. 
  También los Pájaros se llevaron una sorpresa. Porque uno de ellos, en la primera oportunidad en que vio una abeja de bronce, abrió el pico y se la tragó. ¡Desdichado!
  La abeja metálica le desgarró las cuerdas vocales, se le embutió en el buche y allí le formó un tumor, de resultas del cual falleció al poco tiempo, en medio de los más crueles sufrimientos y sin el consuelo del canto, porque había quedado mudo. Los demás Pájaros escarmentaron. 
  Y cuando ya el Zorro paladeaba su prosperidad, comenzaron a aparecer los inconvenientes. Primero una nubecita, después otra nubecita, hasta que todo el cielo amenazó tormenta. La cadena de desastres quedó inaugurada con el episodio de las peonías de la Gansa. Una tarde, al vaciar una colmena, el Zorro descubrió entre la miel rubia unos goterones grises, opacos, repugnantes. Los probó con la punta del dedo y los halló amargos y de un olor nauseabundo. Tuvo que tirar toda la miel restante, que había quedado contaminada. Y estaba en eso cuando la Gansa entró como un huracán. 
—Zorro —silabeó—, ¿recuerdas aquellas peonías artificiales con que adornaba el porch de mi casa y que eran un recuerdo de mi finado marido? ¿Las recuerdas? Y bien: mira lo que tus abejas han hecho de mis peonías. 
  Alzó una mano. El Zorro miró, vio una masa informe, comprendió y, como buen comerciante, no anduvo con rodeos. 
—¿Cuánto? —preguntó. 
—Veinte pesos —respondió la Gansa. 
—Quince. 
—Veinticuatro. 
—Dieciséis. 
—Veintiocho. 
—¿Estás chiflada? Si crees que esto es la Bolsa… 
—No creo que sea la Bolsa. Pero hago correr los intereses. 
—¡Basta! Toma tus veinte pesos. 
—Treinta y dos. 
—Está bien, no sigas, me rindo. 
  Cuando la Gansa, recontando su dinero, hubo desaparecido, el Zorro se abandonó a todos los excesos del furor. Se paseaba por la tienda, daba patadas en el suelo, golpeaba con el puño las paredes, gritaba, aunque entre dientes: 
—La primera vez, la primera vez que alguien me saca dinero. Y miren quién, esa imbécil de Gansa. Treinta y dos pesos por unas peonías artificiales que no valen más de cuarenta. Y todo por culpa de las abejas de bronce, malditas sean. La falta de instinto les hace cometer equivocaciones. Han confundido flores artificiales con flores naturales. Las otras jamás habrían caído en semejante error. Pero quién piensa en las otras. En fin, no todo es perfecto en esta vida. 
  Otro día, una abeja, al introducirse como una centella en la corola de una azucena, degolló a un Picaflor que se encontraba allí alimentándose. La sangre del pájaro tiñó de rojo la azucena. Pero como la abeja, insensible a olores y sabores, no atendía sino sus impulsos eléctricos, libó néctar y sangre, todo junto. Y la miel apareció después con un tono rosa que alarmó al Zorro. Felizmente su empleado le quitó la preocupación de encima. 
—Si yo fuese usted, Patrón —le dijo con su vocecita ronca y su aire de solterona—, la vendería como miel especial para niños. 
—¿Y si resultase venenosa? 
—En tan desdichada hipótesis yo estaría muerto, Patrón. 
—Ah, de modo que la ha probado. De modo que mis subalternos me roban la miel. ¿Y no me juró que la aborrecía? 
—Uno se sacrifica, y vean cómo le pagan —murmuró el Cuervo, poniendo cara de dignidad ultrajada—. La aborrezco, la aborreceré toda mi vida. Pero quise probarla para ver si era venenosa. Corrí el riesgo por usted. Ahora, si cree que he procedido mal, despídame, Patrón. 
  ¿Qué querían que hiciese el Zorro, sino seguir el consejo del Cuervo? Tuvo un gran éxito con la miel rosa especial para niños. La vendió íntegramente. Y nadie se quejó. (El único que pudo quejarse fue el Cerdo, a causa de ciertas veleidades poéticas que asaltaron por esos días a sus hijos. Pero ningún Cerdo que esté en su sano juicio es capaz de relacionar la extraña locura de hacer versos con un frasco de miel tinta en la sangre de un Picaflor.) 
  El Zorro se sintió a salvo. Pobre Zorro, ignoraba que sus tribulaciones iban a igualar a sus abejas. 
  Al cabo de unos días observó que los insectos tardaban cada vez más tiempo en regresar a las colmenas. 
  Una noche, encerrados en la tienda, él y el Cuervo consideraron aquel nuevo enigma. 
—¿Por qué tardan tanto? —decía el Zorro—. ¿A dónde diablos van? Ayer un enjambre demoró cinco horas en volver. La producción diaria, así, disminuye, y los gastos de electricidad aumentan. Además, esa miel rosa la tengo todavía atravesada en la garganta. A cada momento me pregunto: ¿Qué aparecerá hoy? ¿Miel verde? ¿Miel negra? ¿Miel azul? ¿Miel salada? 
—Accidentes como el de las peonías no se han repetido, Patrón. Y en cuanto a la miel rosa, no creo que tenga de qué quejarse. 
—Lo admito. Pero ¿y este misterio de las demoras? ¿Qué explicación le encuentra? 
—Ninguna. Salvo… 
—¿Salvo qué?
  El Cuervo cruzó gravemente las piernas, juntó las manos y miró hacia arriba. 
—Patrón —dijo, después de reflexionar unos instantes—. Salir y vigilar a las abejas no es fácil. Vuelan demasiado rápido. Nadie, o casi nadie, puede seguirlas. Pero yo conozco un pájaro que, si se le unta la mano, se ocuparía del caso. Y le doy mi palabra que no volvería sin haber averiguado la verdad. 
—¿Y quién es ese pájaro? 
—Un servidor. 
  El Zorro abrió la boca para cubrir de injurias al Cuervo, pero luego lo pensó mejor y optó por aceptar. Pues cualquier recurso era preferible a quedarse con los brazos cruzados, contemplando la progresiva e implacable disminución de las ganancias. 
  El Cuervo regresó muy tarde, jadeando como si hubiese vuelto volando desde la China. (El Zorro, de pronto, sospechó que todo era una farsa y que quizá su empleado conocía la verdad desde el primer día.) Su cara no hacía presagiar nada bueno. 
—Patrón —balbuceó—, no sé cómo decírselo. Pero las abejas tardan, y tardarán cada vez más, porque no hay flores en la comarca y deben ir a libarlas al extranjero. 
—Cómo que no hay flores en la comarca. ¿Qué tontería es esa? 
—Lo que oye, Patrón. Parece ser que las flores, después que las abejas les han sorbido el néctar, se doblan, se debilitan y se mueren. 
—¡Se mueren! ¿Y por qué se mueren? 
—No resisten la trompa de metal de las abejas. 
—¡Diablos! 
—Y no termina ahí la cosa. La planta, después que las abejas le asesinaron las flores…
—¡Asesinaron! ¡Le prohíbo que use esa palabra! 
—Digamos mataron. La planta, después que las abejas le mataron sus flores, se niega a florecer nuevamente. Consecuencia: en toda la comarca no hay más flores. ¿Qué me dice, Patrón? 
  El Zorro no decía nada. Nada. Estaba alelado. 
  Y lo peor es que el Cuervo no mentía. Las abejas artificiales habían devastado las flores del país. Entonces pasaron a los países vecinos, después a los más próximos, luego a los menos próximos, más tarde a los remotos y lejanos, y así, de país en país, dieron toda la vuelta al mundo y regresaron al punto de partida. 
  Ese día los Pájaros se sintieron invadidos de una extraña congoja, y no supieron por qué. Algunos, inexplicablemente, se suicidaron. El Ruiseñor quedó afónico y los colores del Petirrojo palidecieron. Se dice que, por ejemplo, los ríos dejaron de correr y las fuentes, de cantar. No sé. Lo único que sé es que, cuando las abejas de bronce, de país en país, dieron toda la vuelta al mundo, ya no hubo flores en el mundo, ya no hubo flores ni en el campo, ni en las ciudades, ni en los bosques. 
  Las abejas volvían de sus viajes, anidaban en sus alvéolos, se contorsionaban, hacían trie, trac, cruc, pero el Zorro no recogía ni una miserable gota de miel. Las abejas regresaban tan vacías como habían salido. 
  El Zorro se desesperó. Sus negocios se desmoronaron. Aguantó un tiempo gracias a sus reservas. Pero incluso estas reservas se agotaron. Debió despedir al Cuervo, cerrar la tienda, perder la clientela. 
  El único que no se resignaba era el Oso. 
—Zorro —vociferaba—, o me consigues miel o te levanto la tapa de los sesos. 
—Espere. Pasado mañana recibiré una partida del extranjero —le prometía el Zorro. Pero la partida del extranjero no llegaba nunca. 
  Hizo unas postreras tentativas. Envió enjambres en distintas direcciones. Todo inútil. El trie, trac, cruc como una burla, pero nada de miel. 
  Finalmente, una noche el Zorro desconectó todos los cables, destruyó el tablero dé control, enterró en un pozo las abejas de bronce, recogió sus dineros y al favor de las sombras huyó con rumbo desconocido. 
  Cuando iba a cruzar la frontera escuchó a sus espaldas unas risitas y unas vocecitas de vieja que lo llamaban. 
—¡Zorro! ¡Zorro! 
  Eran las arañas, que a la luz de la luna tejían sus telas prehistóricas.
  El Zorro les hizo una mueca obscena y se alejó a grandes pasos.Desde entonces nadie volvió a verlo jamás. 

Apocalipsis I, Marco Denevi

La extinción de la raza de los hombres se sitúa aproximadamente a fines del siglo XXXII. La cosa ocurrió así: las máquinas habían alcanzado tal perfección que los hombres ya no necesitaban comer, ni dormir, ni hablar, ni leer, ni pensar, ni hacer nada. Les bastaba apretar un botón y las máquinas lo hacían todo por ellos. Gradualmente fueron desapareciendo las mesas, las sillas, las rosas, los discos con las nueve sinfonías de Beethoven, las tiendas de antigüedades, los vinos de Burdeos, las golondrinas, los tapices flamencos, todo Verdi, el ajedrez, los telescopios, las catedrales góticas, los estadios de fútbol, la Piedad de Miguel Ángel, los mapas de las ruinas del Foro Trajano, los automóviles, el arroz, las sequoias gigantes, el Partenón. Sólo había máquinas. Después, los hombres empezaron a notar que ellos mismos iban desapareciendo paulatinamente y que en cambio las máquinas se multiplicaban. Bastó poco tiempo para que el número de máquinas se duplicase. Las máquinas terminaron por ocupar todos los sitios disponibles. No se podía dar un paso ni hacer un ademán sin tropezarse con una de ellas. Finalmente los hombres fueron eliminados. Como el último se olvidó de desconectar las máquinas, desde entonces seguimos funcionando.


Génesis I de Marco Denevi

Con la última guerra atómica, la humanidad y la civilización desaparecieron. Toda la tierra fue como un desierto calcinado. En cierta región de Oriente sobrevivió un niño, hijo del piloto de una nave espacial. El niño se alimentaba de hierbas y dormía en una caverna. Durante mucho tiempo, aturdido por el horror del desastre, sólo sabía llorar y clamar por su padre. Después sus recuerdos se oscurecieron, se disgregaron, se volvieron arbitrarios y cambiantes como un sueño, su horror se transformó en un vago miedo. A ratos recordaba la figura de su padre, que le sonreía o lo amonestaba, o ascendía a su nave espacial, envuelta en fuego y en ruido, y se perdía entre las nubes. Entonces, loco de soledad, caía de rodillas y le rogaba que volviese. Entretanto la tierra se cubrió nuevamente de vegetación; las plantas se cargaron de flores; los árboles, de frutos. El niño, convertido en un muchacho, comenzó a explorar el país. Un día, vio un ave. Otro día vio un lobo. Otro día, inesperadamente, se halló frente a una joven de su edad que, lo mismo que él, había sobrevivido a los estragos de la guerra atómica.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Hipérbole

“Electrofilia”


Hice la primera instalación a los diez años en la cocina de mi Tío el Amado. Ese día, además, fue la primera que me agarró corriente. Para trabajar habíamos cortado la luz. Después, cuando terminamos la dimos devuelta y yo fui a mirar como quedó todo. En una de las uniones descubrí un alambrecito que asomaba. Yo sabía que no tenía que tocarlo.

Pero no pude aguantar la tentación. Qué lindo que es el cobre. Me encanta su color, su flexibilidad, su conductancia. Miré alrededor. El Amado no aparecía. Acerqué la mano despacio y lo toqué. Fue la primera de muchas.

Es una sensación incomparable. El hormigueo sube. Primero te agarran espasmos en los músculos, después la sangre se vuelve loca. Uno se vuelve plástico, los límites físicos se pierden y entras en contacto con los objetos que te rodean. Todo se va apagando y sentís como si flotaras.

La electricidad es como el mar. Tiene olas, canales, mareas que suben y bajan. Para desconectarse, el tipo que sabe aprovecha la retracción de la ola, lo que llaman “el reflujo”. Te das cuenta por los latidos del corazón. Si te electrocutás, bombeas rápido pero con arritmia. Por eso hay que salir cuando la frecuencia lo permite que es en la marea baja, cuando el ampere es más chico.

Me gusta electrocutarme entre una o dos veces por semana. Mañana voy a cumplir cuarenta años pero me siento un pibe. Hoy a la tarde voy a ir a la fábrica de un amigo. Va a estar bueno, porque ahí tienen fuerza motriz, circuitos trifásicos de 380 voltios.


Juan D. Incardona. Clarín. Revista Ñ. n° 228.
Este es un aporte de Nora Gonzales. Alumna de cuarto año Profesorado en Lengua y Literatura para EGB Y POLIMODAL. IFD VILLA ANGELA, CHACO.

lunes, 8 de junio de 2009

Nada hay más útil...

"Nada hay más útil que la literatura, porque ella nos enseña a interpretar la ideología y nos convierte en seres libres al demostrarnos que todo puede ser creado y destruido, que las palabras se ponen una detrás de la otra como los días en el calendario, que vivimos, en fin, en un simulacro, en una realidad edificada, como lso humildes poemas o los grandes relatos, y que podemos transformarla a nuestro gusto, abriendo o cerrando una página, escogiendo el final que más nos convenga, sin humillarnos a verdades aceptadas con anteriordad. Porque nada existe con anterioridad, sólo el el vacío, y todo empieza cuando el estilete , la pluma, el bolígrafo , las letras de la máquina o el ordenador se inclinan sobre la superifcie de la piel o del papel para inaugurar así la realidad" Luis GArcía Montero, Confesiones Poéicas, GRanada, 1993, pág. 144

Los relatos como accesos indiscutidos a la experiencia

Algunos abordajes posibles. Este espacio está abierto para que quienes lean dejen en comentarios, nuevas estrategias o recorridos para los textos propuestos y para sumar textos nuevos también!!!!
• Actividades de inicio
a. A partir de la siguiente cita que aparece en la portada de la antología:
“De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es sin duda, el libro. Los demás son extensiones del cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación.”
Jorge Luis Borges
1. Reflexionar sobre la cita de Borges y escribir que asociaciones te despierta.
2. . Explicar por qué el libro no es una extensión del cuerpo como el resto de los objetos que aparecen mencionados en el epígrafe
b. A partir de la observación de la siguiente imagen de un texto publicitario de la feria del libro española:



1. Explicá cuál es el mensaje que evoca la imagen.
2. Reconocé la metáfora visual.
3. Inventá otras metáforas sobre el libro.
4. Relacioná la imagen con el poema de Pablo Neruda.
5. Compartí oralmente qué relaciones posibles hallás entre el epígrafe que inicia la antología y la imagen publicitaria.
6. Creá a partir de todo lo analizado una metáfora visual que exprese todo lo experimentado. (Buscar imágenes, modificarlas, trabajar fotomontaje o collage, emplear libremente paint brush o photoshop)
8. A partir del título del poema de Pablo Neruda te invitamos a escribir tus propios versos.
9. Socializar tus producciones en la siguiente clase.
• Actividades con los textos seleccionados
Los textos serán leídos como situaciones-problema
Algunos abordajes para trabajar las relaciones entre literatura y conocimiento.
• Texto 1. Oliverio junta preguntas
1. Luego de la lectura del cuento
a. Elaborá posibles preguntas que te hayas planteado en torno al texto
b. Socializá las preguntas con tus compañeros
c. ¿Qué beneficios le trae al hombre hacerse preguntas? Elaborá una lista.
d. ¿Qué preguntas te harías en torno a los temas y a las personas que te interesan? Elige una persona y un tema que te resulten un enigma.
e. Elabora una reflexión personal acerca de lo que te deja el cuento a nivel personal.
Observaciones: Interdisciplinariedad con Filosofía o con el espacio de Proyecto de investigación.
• Texto 20: La hormiga de Marco Denevi.
Lee atentamente este texto y resolvé con tus compañeros estas consignas:
a. Explicá por qué muere la hormiga en no menos de tres renglones.
1. -Escribí un discurso apasionante para convencer a la población de hormigas que está bajo tierra de que fuera de hormiguero la vida podría ser mejor.
-Usá las estrategias que consideren más apropiadas y convenientes. El discurso debe salvarle la vida a la hormiga protagonista de la historia.
-Pensá una lista de ideas que no deberían faltar en ese discurso. Incluirlas de manera que tengan algún efecto sobre la audiencia de hormigas.
2. Elegir un representante del grupo para pronunciar el discurso.
3. Seleccioná -con coordinación de los profesores y por votación individual- el discurso más convincente que podría salvar a la hormiga.
4.Pensá con el grupo grande: ¿qué aspectos del discurso hacen que sea el más eficaz? ¿Qué es más importante la forma o el contenido?
• Texto 5. El mito de la caverna de Platón.
a. Leé atentamente este texto y explicá qué relaciones hallás entre El mito de la caverna y la hormiga de Marco Denevi. (Teoría del conocimiento)
b. Observá en grupo el video que se encuentra en la siguiente dirección de la red: http://www.youtube.com/watch?v=nxVwsKNv08Q
c. ¿Qué interpretaciones tiene para la filosofía el mito?
d. Trabajo individual: Escribí un texto personal en el que expliques en qué medida los seres humanos nos parecemos a las hormigas de la historia y en qué medida nos hallamos en la caverna platónica (mínimo 12 líneas)
e. ¿Qué relaciones hallás entre Colón o Marco Polo y la hormiga protagonista? Desarrollá esta idea con la colaboración de tu profesor de historia.
Observaciones: Textos 5 y 20, Interdisciplinariedad con Filosofía. El texto 5 también puede trabajarse desde la perspectiva histórica.

• Texto 6. El mundo de Eduardo Galeano.
a. Leer el texto Intentar imitar al hombre que subió al cielo y enunciar comportamientos humanos que se puedan relacionar con las características de cada uno de los "fueguitos"

b. Todos somos únicos e irrepetibles, ¿Podés encontrar similitudes y diferencias de los humanos con los fueguitos?
c. Elegí el tipo de fueguito que te gustaría ser y contá la historia de vida o alguna aventura de ese fueguito por el mundo.
d. Indagá que cosas o aspectos de la persona humana la vuelven única e irrepetible, preguntá a tu profesor de Filosofía y de psicología. Compartí con tus compañeros las respuestas halladas.
e. ¿Qué conexiones es posible establecer entre la raza, el sexo, la edad, los temperamentos, las pasiones, la indiferencia y la manifestación de los fueguitos?
Observaciones: Texto 6 Interdisciplinariedad con Filosofía, Etica ciudadana y Psicología.

• Texto 7. La oveja negra de Monterroso.
a. ¿a quién se denomina en la sociedad oveja negra? ¿Por qué? Fundamentá.
b. ¿Cuál es el destino de las ovejas negras en las distintas sociedades?
c. ¿Qué tienen en común la hormiga de Marco Denevi con la oveja negra de Monterroso?
d. Reconocé el uso de la ironía en el cuento de Monterroso. ¿Dónde estaría ubicada? Marcá el texto y explicá.
e. Para trabajar con la profesora de historia: ¿En qué épocas o momentos históricos se empleó la estrategia de la oveja negra que se menciona en el cuento?
f. Escribí un texto donde reivindiques a las ovejas negras de la historia. Un ejemplo: Juana de Arco, Las víctimas de la inquisición, los estudiantes argentinos que durante el 70 lucharon por el boleto estudiantil.
g. Investigá alguno de estos casos u otros que te mencione la profesora de historia y tratá de fundamentar por qué constituían ovejas negras y de qué manera el estado usa las figuras de las ovejas negras para mantenerse en el poder.
Observaciones: Interdisciplinariedad con Historia, con Ciencias políticas, con Ética ciudadana.
• Texto 2. Las líneas de la mano. Cortázar
a. Recuperar con toda la clase un concepto de ficción y explicar al grupo qué hace a este texto ficcional.
b. Leer juntos con los alumnos el cuento y recordar que Cortázar emplea aquí una estrategia ficcional que se denomina estrategia de pasaje. ¿En qué momento la historia pasa de un espacio o plano a otro?
c. Observá detenidamente la imagen llamada Los cuatro gatos que se encuentra en la portada de la antología. ¿Podés distinguir cuál es el gato real y el gato que se presenta como espejo? ¿Es posible distinguir en dicha imagen algún pasaje?
d. Comprará el cuento las líneas de la mano con la imagen de los cuatro gatos y expresá qué sensaciones e ideas te surgen luego de analizar ambas obras.
e. Indagá desde Biología, Filosofía o desde Comunicación: ¿Cómo puede el hombre distinguir lo real de lo imaginario? ¿Cuáles son sus limitaciones?
Observaciones: Textos para trabajar en Comunicación, Biología, Filosofía y lengua y literatura.
• Texto 13. La rana que quería ser auténtica. Monterroso.
a. ¿Qué es para vos ser auténtico?
b. ¿Qué personas admirás por ser auténticas?
c. ¿Qué cosas hacen que una persona deje de ser auténtica?
d. Para trabajar con la profesora de filosofía: ¿Cuál es el dilema del ser?
e. ¿ Qué significará la cita “ser o no ser, esa es la cuestión” que aparece en Hamlet de Shakespeare?
f. Observá el film Ms. Little Sunshine de jhonatan Dayton. 2006
Argumento
Los Hoover realizan un viaje a California para presentar a su hija Olive (Abigail Breslin) a un concurso de belleza llamado Pequeña Miss Sunshine. Ante la gran ilusión de la niña sus padres Richard (Greg Kinnear) y Sheryl (Toni Collette) acceden a hacer un largo trayecto durante el cual las personalidades de los miembros de la familia saldrán a flote y los problemas que ello condicione complicarán las cosas. En la furgoneta Volkswagen amarilla se dan cita el abuelo de Olive y padre de Richard (Alan Arkin) quien ayuda a Olive con el concurso, el tío Frank (Steve Carell) profesor experto en la obra de Marcel Proust que se recupera de un intento de suicidio tras ser abandonado por su novio, y el hermano de Olive, Dwayne (Paul Dano) fanático de Nietzsche quien realiza un voto de silencio hasta ingresar en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
g. ¿Cuál es el dilema que se le presenta a la protagonista?
h. ¿Quiénes son auténticos en la familia de la protagonista?
i. ¿Quiénes luchan por conseguir la autenticidad?
j. Realizá una ficha técnica de la película (director, título, actores, sinopsis del film, opinión personal del film en relación el tema analizado en clase)
k. Compartí con tus compañeros en breves exposiciones.
• Textos 14, 15, 17 y 19. El género policial, el texto como resolución de enigmas.
a. Escribí cuál es el enigma o los enigmas que aparecen en el texto
b. ¿Qué caminos siguen los personajes para resolverlos?
c. ¿qué caminos debiste seguir vos cómo lector para darte cuenta de la resolución de los enigmas?
d. Elaborá un cuadro con todas las acciones que permiten que una verdad se pueda develar, y mencioná quienes las realizan.
e. Elegí uno de los cuentos sugeridos y contá la historia adoptando el rol de un investigador, ¿qué decisiones tomaste para descubrir el enigma? ¿Cómo pondrías en evidencia a quienes cometen un delito?
• Para trabajar puntualmente La muerte y la brújula de Borges.
a. Este cuento plantea la conexión de los problemas abstractos de la filosofía al lenguaje de las imágenes y los símbolos. Siguiendo a Silvia Long-Ohni*, En "La muerte y la brújula" Borges juega con pares de opuestos (simetría) que se interaccionan para conformar una totalidad que es representación del mundo tal como es pensado y percibido por el mismo Borges. Estos términos opuestos se interceptan e interactúan construyendo un laberinto (mental y real), representación tanto del tiempo (día 3) como del espacio (cuatro puntos cardinales), dentro del cual el propio hombre intenta su búsqueda. Esta búsqueda se da para Borges en términos de una dialéctica donde hay dos "razones" que se contraponen y entre las cuales se establece una confrontación (la figura del bifronte), una especie de acuerdo en el desacuerdo pero también una especie de sucesivos cambios de posiciones inducidos por cada una de las posiciones (contrarias)
b. Explicá cómo aparecen y dónde los siguientes pares de opuestos: LO REAL / LO CONCRETO - LO FICTICIO / LO PENSADO, LO CASUAL / LO CAUSAL, EL DESTINO / LA LIBERTAD, LO REAL / LO VIRTUAL - LO VERDADERO / LO APARENTE, LO PERMANENTE / LO MUTABLE.
c. Desarrollá y fundamentá qué aspectos del cuento te cautivaron o te llamaron más la atención.
d. ¿En qué casos es posible decir la mente es un laberinto? Explicá las semejanzas presentes en esta metáfora.
• Otras propuestas de escritura para algunos cuentos
a. Escribí un texto argumentativo donde fundamentes las relaciones entre la vida y el ajedrez. (Jaque mate en dos jugadas)
b. Escribí otra versión de Guerra química.
c. Compone el relato que cuente la historia de la oveja negra como narradora protagonista.
d. Redactá el diálogo entre la rana y la hormiga en un encuentro en el más allá.
e. Diseñá las instrucciones para ser una rana auténtica y no morir en el intento



• Otros abordajes disciplinares más genéricos.
a. Biología o Edi Medio Ambiente: Guerra química de Coletti.
b. Física: Fin (para abordar la teoría del tiempo, la posibilidad de la reversibilidad temporal)
c. Matemática: La muerte y la brújula.
d. Psicología: Edipo, La loca del relato y el crimen, Axolotl
e. Plástica: La muerte y la brújula, y todos los cuentos pueden trabajarse desde el lenguaje de las formas y los colores.
f. Historia y Geografía: Eclipse y El mundo.

jueves, 4 de junio de 2009

Fundamentando nuestras ideas

Proyecto Final:
“Construyendo sentidos a través de la literatura”


Docentes a cargo:
• Cena, Brenda
• Cervigni, Elizabet
• García, Ana María
AÑO 2009

1. Fundamentación
“La creación de un lenguaje interior del que emerge la literatura, la consolidación de una estructura mental, el cultivo del pensamiento abstracto que es esencialmente lenguaje, la lucha por recrear continuamente en torno a principios de verdad, justicia, libertad, belleza, generosidad, todo eso marca el camino del progreso y de convivencia. Y esto es, a su vez, cultivo y cultura de las palabras, revisión del inmenso legado escrito, que no es otra cosa que pensar con lo pensado, desear con lo deseado, amar con lo amado: en definitiva, soñar los sueños de las palabras que duermen en el legado de la tradición escrita, de la tradición real y que al soñarlas las despertamos, y, al tiempo que las despertamos, nos despertamos nosotros mismos con ellas” Emilio LLedó
A partir de esta cita del filósofo español Emilio Lledó se abre una alternativa, un camino para abordar la literatura como una forma de acceso al conocimiento. La literatura permite descubrir el sentido de la realidad humana, porque en la formulación del lenguaje se derivan unas cualidades formativas para el individuo –estéticas, cognitivas, afectivas, lingüísticas, etc-
La enseñanza de la literatura puede ser entendida como una posibilidad de comprender el mundo y la cultura, por su ofrecimiento de modelos de lengua y discurso, por su generación de un sistema de referentes compartidos que constituye una comunidad cultural a través del imaginario colectivo y por su cualidad de instrumento de inserción del individuo en la cultura.
La literatura está construida a partir de formas explicativas lógicas y narrativas que junto con la transmisión de patrones de vida comunitaria, contribuye a la formación de la persona, una formación ligada a la construcción de la sociabilidad y realizada a través de la confrontación con textos que explicitan la formas en que el ser humano se representa el mundo objetivo, el mundo social y el mundo subjetivo.
Este tipo de interacción, por medio de la lectura, confirma la idea de Santos Guerra, para quien “la formación no se logra sólo a través de conocimientos. Es necesario propiciar experiencias de comunicación abierta, sincera y auténtica que (le) ayuden a crecer en libertad y en el respeto a la propia dignidad y a la dignidad del otro (Cortina, 1994; Marina, 1995) ”.

Este autor-citando a Howard Gardner- propone entonces el desarrollo de una inteligencia como “capacidad para resolver un problema o para producir bienes que tengan un valor en un contexto cultural o colectivo concreto". Es a partir de la intersubjetividad que el individuo logra la experiencia del mundo y la experiencia de ser humano con otros.

Este proyecto intenta abordar el carácter moral y cognitivo del lenguaje a través de una selección de textos que brindará al alumno la ocasión de enfrentar la diversidad social y cultural al tiempo que se inicie en las grandes cuestiones filosóficas que se retoman a lo largo de todos los tiempos.
Este trabajo también plantea la necesidad de convocar a otros espacios curriculares interesados en experimentar la literatura como una manera de vivenciar otros modos de conocer hacia el interior de cada disciplina. Como dice Martín Cohan en un artículo de Teresa Colomer: “la literatura nos prepara para leer mejor todos los discursos sociales”
2. Objetivos
• Ampliar competencias literarias desde las diferentes disciplinas o espacios curriculares.
• Propiciar el conocimiento del patrimonio literario universal como legado cultural.

3. Conceptuales Contenidos
La literatura como modo de representación. Definición de literatura. Mundos posibles. La metáfora en la literatura y las ciencias. Géneros literarios: realistas y no realistas. El género fantástico y de ciencia ficción. Ficción y realidad. Definiciones.
4. Contenidos Procedimentales
-Sistematización de estrategias de comprensión y producción de textos a partir de la identificación de lectores, contextos y géneros discursivos.
-Utilización adecuada y pertinente de los caracteres formales, semánticos y pragmáticos en el análisis del texto como fenómeno cultural.
-Producción de textos de diversos géneros, ficcionales y no ficcionales
-Análisis de textos literarios
-Explicitación de inferencias, de comparación, de estructuración espacio-temporal.
-Interpretación guiada a partir de formulación de hipótesis, constatación de hipótesis a partir de la lectura y escritura.
-Escritura creativa a partir de consignas de invención
5. ContenidosActitudinales
- Adoptar una actitud crítica y, de este modo, tomar conciencia ante los diferentes modos de acceder al conocimiento.
- Adoptar una actitud positiva y de curiosidad ante la lectura de textos literarios en otras disciplinas.
- Comprender los conceptos y procesos básicos relacionados con los modos de conocer e interpretar el mundo. (ver el mundo como un mapa de signos)
- Aprender a convivir con personas de distinto sexo, género, cultura y modos de pensamiento.
- Ser capaz de mantener una actitud activa durante el aprendizaje de los diversos aspectos abordados en la Unidad Didáctica que se propone para este proyecto..
- Crear un clima basado en los valores de igualdad y justicia social para el tratamiento de los temas propuestos en la antología.

7. Cronograma
Segundo cuatrimestre
Abordar los principales temas eje durante seis clases de ochenta minutos.
8. Evaluación
• Proyecto final
a. Buscar otras obras de los autores propuestos y armar sus propios itinerarios lectores, en forma grupal.
b. Los itinerarios armados deberán contener al menos una actividad para compartir con los posibles lectores durante una semana de socialización.

9. Bibliografía
• Bravo y Adúriz. Literatura y representación. Kapeluz. 1999. Buenos Aires.
• Colomer, Teresa. La enseñanza de la literatura como construcción de sentido. Revista Lectura y vida. Marzo 2001.
• Lomas Carlos. Cómo enseñar a hacer cosas con palabras. Tomo II. Pidós. 1999.Barcelona.
• Pampillo, Gloria. Permítame contarle una historia. Eudeba.2001. Buenos Aires.
• Sardi, Valeria. Ficción como creadora de mundos posibles. Longseller. 2003. Buenos Aires.
• Vigostky, L. Pensamiento y lenguaje. La Pléyade, 1973. Buenos Aires