lunes, 19 de septiembre de 2011

SOBRE EL LUGAR



...el día que no ocupara lugar.
P. Calderón de la Barca
Loa
para el Auto Primero
(y segundo Isaac)
I
El cuerpo es el lugar
primero y último del hombre
II
El cuerpo tiene un lugar en el espacio
y el espacio un lugar en el cuerpo
III
No puede haber dos cuerpos
en un mismo lugar al mismo tiempo,
pero sí dos tiempos y dos lugares
ensimismados en un cuerpo.
IV
El lugar no es forma ni materia,
no es causa ni horizonte;
es vientre, es aire, es sombra,
y, sobre todo, lugar.
V
El lugar no se desplaza con el cuerpo,
se queda en su lugar;
aunque a veces
mi lugar es tu cuerpo.
VI
Tu lugar es indiferente al cuerpo,
hasta que éste lo ocupa;
entonces se convierte en lugar ocupado.
VII
El problema de Aristóteles fue el de saber
si el lugar mismo ocupaba lugar;
el problema de la muerte fue el de ocupar
el lugar de Aristóteles.
VIII
El cuerpo es un lugar
tiende a irse a otro lugar;
el pesado hacia arriba,
el ligero hacia abajo,
el mío hacia a ti.
De manera que ninguno
está contento en su lugar.
IX
En el amor el lugar no se mueve
cuando el cuerpo invade el centro;
el lugar se queda quieto,
sólo se mueve el tiempo en el lugar.
X
El cuerpo del hombre viene de un lugar lejano,
el tuyo llega de cerca.
XI
Ido el cuerpo,
el lugar permanece.

Dos cuentos, un mismo tema: La apariencia. ¿Ser o parecer?


Dos cuentos para debatir y tomar postura! 
  • La rana que quería ser una rana auténtica


Augusto Monterroso

Había una vez una rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica.
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena rana, que parecía pollo.





  • La inmolación por la belleza. Marco Denevi (Micro-cuento)

   El erizo era feo y lo sabía. Por eso vivía en sitios apartados, en matorrales sombríos, sin hablar con nadie, siempre solitario y taciturno, siempre triste, él, que en realidad tenía un carácter alegre y gustaba de la compañía de los demás. Sólo se atrevía a salir a altas horas de la noche y, si entonces oía pasos, rápidamente erizaba sus púas y se convertía en una bola para ocultar su rubor.
   Una vez alguien encontró una esfera híspida, ese tremendo alfiletero. En lugar de rociarlo con agua o arrojarle humo –como aconsejan los libros de zoología-, tomó una sarta de perlas, un racimo de uvas de cristal, piedras preciosas, o quizá falsas, cascabeles, dos o tres lentejuelas, varias luciérnagas, un dije de oro, flores de nácar y de terciopelo, mariposas artificiales, un coral, una pluma y un botón, y los fue enhebrando en cada una de las agujas del erizo, hasta transformar a aquella criatura desagradable en un animal fabuloso.
   Todos acudieron a contemplarlo. Según quién lo mirase, semejaba la corona de un emperador bizantino, un fragmento de la cola del Pájaro Roco, si las luciérnagas se encendían, el fanal de una góndola empavesada para la fiesta del Bucentauro, o, si lo miraba algún envidioso, un bufón.
   El erizo escuchaba las voces, las exclamaciones, los aplausos, y lloraba de felicidad. Pero no se atrevía a moverse por temor de que se le desprendiera aquel ropaje miliunanochesco. Así permaneció durante todo el verano. Cuando llegaron los primeros fríos, había muerto de hambre y de sed. Pero seguía hermoso.

miércoles, 29 de junio de 2011

Conjugaciones de Ivvone Bordelois

vienen las velas blancas de la noche
son emisarias de playas adonde nunca fuimos
donde no iríamos irías
en mi memoria el color de tu deseo
como tardes de magnolia fuscata en la casa que fuimos
que fuéramos seríamos
te vi te vimos no estabas o estuviste
pero alguna vez supiéramos supimos que acaso habrías estado
estando sin estar y te alejabas habiéndote alejado y alejándote
besándome y habiéndome besado como yo te besé y te besaría
sin haberte besado pero entonces
habrás llegado llegaste y has llegado siempre llegas
pero también te vas, irías y te has ido
mientras te abrazo, abrazas, abrazábamos

jueves, 23 de junio de 2011

LO “INASIBLE” EN POESÍA


                                                                                                   
Si quieres saber donde está un electrón
tienes que verlo
Para verlo
necesitas que la luz lo golpee
La luz
al contactar con el electrón
lo desplaza
Así que nunca sabes
dónde estaba el electrón
                                                                                                              Heisenberg

LECCIÓN SOBRE EL AGUA



                                                                                                 
Este líquido es agua
Cuando pura, es inodora, insípida e incolora.
Reducida a vapor,
A presión y a alta temperatura
Mueve los émbolos de las máquinas, que, por eso
se denominan máquinas de vapor.
Es un buen disolvente.
Aun con excepciones, pero de un modo general
Disuelve bien todo: ácidos, bases y sales.
Congela a cero grados centígrados
Y hierve a cien bajo presión normal.
Fue en ese líquido que en una noche cálida de verano
Bajo un resplandor gomoso y blanco de camelia
Apareció flotando el cadáver de Ofelia
Con un nenúfar en la mano.
                       
                                          Antonio Gedeño.

CANCIÓN DE AMOR DE LA GEOGRAFÍA. Ivonne Bordelois


Cómo me gustaría ser tu amor
y besarte en tu pecho de Aconcagua
subirme por tus piernas hasta el Delta del Tigre
cómo me gustaría ser tu Vilcabamba
y abrazarte por todo el Chimborazo 
y ser toda la noche tu Uritorco
y besarte entre las cejas Cacharí     
y trepar por tu cuello Chivilcoy      
y ovillarme por siempre en tu Tegucigalpa
cómo me gustaría ser tu Curuzú Cuatiá   
acariciando tu Mandisoví
cómo quisiera
que ninguna Catamarca te arrancara de mis brazos
para que fueras todo mi Ecuador

hasta que Ushuaia nos extinga, vida mía,
Yaví del Cerro, mi Aconquija, Huinca Renancó.
                            
                                           Gracias a Norma Graciela Cardozo por este aporte.